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jueves, 19 de junio de 2014

Metáfora sobre la inclusión

Si organizamos un banquete, ¿podemos comer todos? 

Texto extraído de: Lombardi, R. y Espinosa, J. (2006) (Coords.). Iguales en la diversidad. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. 
Cuentan que un hombre de la ciudad (Señor Ramón, le llamaremos) se encontró con un viejo conocido a quien no veía desde hacía mucho tiempo. El Señor Ramón tenía previsto celebrar al día siguiente una cena con un grupo de amigos, a los cuales también hacía años que no reunía. Aprovechó este encuentro e invitó a cenar a su viejo conocido. El Señor Ramón era un buen cocinero y preparó una cena espléndida: entrantes variados, guisos de toda clase y un magnífico pastel de frutas confitadas. Todo ello, además, regado con buenos vinos, tal y como merecía la ocasión. El mismo día de la cena, el Señor Ramón cayó en la cuenta de que su amigo –no recordaba bien por qué- tenía que tener mucho cuidado con lo que comía y que, seguramente, nada de lo que había preparado con tanto cuidado le haría bien. Enseguida, le llamó por teléfono, explicándole lo que pasaba. Sintiéndolo mucho, le dijo, es mejor que no vengas, te avisaré cuando celebre otra reunión.
En la misma ciudad otro señor (Señor Martín, le llamaremos) se encontró en la misma situación. También había preparado una gran cena para sus amigos y había invitado a un antiguo compañero con el que se había encontrado un par de días antes. La misma tarde de la cena, otro de los invitados le hizo caer en la cuenta de que, por si no se acordaba, el viejo amigo no podía comer de todo. El Señor Martín, que había olvidado este detalle, corrió a telefonear a su amigo para preguntarle si aún tenía el mismo problema. No te preocupes, le aseguró, ven de todos modos, y te prepararé un plato de verdura y pescado a la plancha.
Curiosamente, un tercer hombre (Señor Alfredo, esta vez), también muy respetado se encontró en un caso idéntico. Cuando ya lo tenía todo a punto, se acordó de que aquel a quien había invitado a última hora tenía que seguir una dieta muy estricta. Entonces, cambió el menú deprisa y corriendo: seleccionó algunos entrantes que también podía comer su viejo amigo, guardó los guisos en el congelador para otra ocasión, e improvisó un segundo plato, también espléndido, que todo el mundo pudiera comer. También retocó el pastel y en vez de fruta confitada le puso fruta natural. Llegada la hora de la cena, todos juntos comieron de los platos que el anfitrión, amablemente, les ofreció.

¿Qué ventajas e inconvenientes tiene cada una de estas tres opciones para el cocinero? ¿Y para la mayoría de los comensales? ¿Y para el invitado de última hora? Si estuvieras en el papel de invitado de “última hora”, ¿en cuál de estas situaciones te sentirías más incluido en la cena?

Reflexión: Aunque seguramente habrás tomado una decisión respecto al escenario en el que personalmente te gustaría encontrarte en esta «invitación», no habrás dejado de apreciar que los tres podían tener algo de comprensible y de positivo, al menos desde algún punto de vista. Así, por ejemplo, podría decirse que la tercera opción es, quizá, más costosa en términos económicos y requiere de un anfitrión con recursos para improvisar una nueva cena. La segunda situación no cuesta tanto, aunque puede hacer sentirse un tanto incómodo al invitado, al apreciar que recibe un trato especial y distinto al de la mayoría. Por último, en el primer escenario podemos pensar que, siendo un invitado especial, es mejor atenderlo como se merece en otra ocasión...



miércoles, 15 de enero de 2014

Planificación Centrada en la Persona: El perfil de una página


Dentro de la metodología de la PLANIFICACIÓN CENTRADA EN LA PERSONA existe una herramienta con muchas posibilidades (aunque poco conocida): EL PERFIL DE UNA PÁGINALa referencia en la que me baso en esta entrada, y en las futuras sobre este tema, es Helen Sanderson Associates, organización dedicada –entre otras cosas- a desarrollar materiales y recursos de apoyo para personas con necesidades especiales. La filosofía que está detrás de esta herramienta es la misma que la de la PCP: situar en el centro a la persona con discapacidad y elaborar planes de intervención que tomen como referencia sus metas, sus capacidades y las condiciones de su entorno. Partiendo de los documentos y guías encontradas en este sitio… 

¿Qué es el Perfil de una página?
Es una síntesis de información esencial sobre la persona y un resumen sobre cómo se le puede apoyar.


¿Para qué sirve?
  • Para que padres y profesionales compartan información sobre la persona con discapacidad; información que les ayude a comprender, apoyar y relacionarse con ella.
  • Para que la persona con discapacidad tenga voz en los procesos de intervención, para que pueda transmitirnos qué es lo más importante acerca de ella, y cuáles son sus necesidades prioritarias.
  • Para ser conscientes de las fortalezas de la persona y de cómo ésta las valora. Para lograr un conocimiento equilibrado, realista y positivo sobre las capacidades de la persona.
  • Para tener un punto de partida a la hora de establecer los planes de intervención; sobre todo para plantear metas significativas para la persona con discapacidad.
  • Para facilitar la comunicación entre profesionales y la coordinación de apoyos (por ejemplo, un profesor que sustituye a otro y con El perfil de una página, accede rápidamente a la información esencial sobre el alumno con discapacidad).

¿Cómo se hace?
El formato del Perfil de una Página es totalmente libre (siempre que resuma la información en un golpe de vista). Las posibilidades son inmensas y los resultados pueden llegar a ser tremendamente creativos. Como siempre, deberá ajustarse a las necesidades y capacidades de la persona (texto, fotografías, pictogramas, etc.). Los apartados que siempre deben aparecer son:
  • Datos básicos: fotografía, nombre, edad...
  • Fortalezas y capacidades destacadas: “Lo que más me gusta de mí”, “Lo que todos admiran de X”, “Mis fortalezas”…
  • Cosas importantes para la persona: Rutinas, hábitos, actividades y apoyos principales, amigos, gustos...
  • Apoyos principales: información esencial acerca de las necesidades de la persona. Se trata de responder a preguntas como: ¿cómo puedes apoyarme? ¿Qué necesito de mi entorno? ¿Qué es lo más importante a la hora de relacionarte conmigo? 

Iremos conociendo poco a poco más sobre esta herramienta, en apariencia sencilla, pero que implica cambios importantes y profundos en la manera de apoyar a las personas con discapacidad intelectual.

                    


                      



martes, 17 de diciembre de 2013

Conociéndose: actividad para trabajar la autoestima


Sabemos que una de las bases para la autodeterminación (y, en definitiva, para la felicidad) es conocerse, valorarse y aceptarse. La persona con discapacidad intelectual está expuesta, con frecuencia, a continuos mensajes negativos acerca de sí misma. Por eso, el autoconocimiento y la autoestima deben cultivarse con mimo, durante momentos y actividades de la vida diaria y también, como en este caso, a través de actividades específicas.

El árbol de la autoestima

Objetivos
1. Ayudar a la persona con discapacidad intelectual a ser consciente de sus habilidades
2. Valorar sus propias cualidades personales. 
3. Celebrar y compartir logros y momentos de éxito
4. Identificar actividades y áreas de la vida importantes para la persona con discapacidad.

Procedimiento
"Este es el árbol de la autoestima. Como veis, tiene frutos  y raíces. Los frutos están en la copa del árbol y son piezas sanas, frescas, naturales, de buen sabor… Las raíces son el sustento del árbol, sin ellas éste no crecería sano y no daría frutos". Utilizando la imagen del árbol, esta actividad consta de dos partes: 
(a) Colocar en cada fruto algo de lo que la persona esté orgullosa, un logro o habilidad. No tienen por qué ser grandes hazañas (por ejemplo, se me da bien hablar en público, escuchar a los demás, hacer pulseras de hilo, hacer el café, escribir, correr…). Pueden ser aspectos generales o hecho concretos (por ejemplo, ganar una carrera, sacar una buena nota en un examen).  
(b) Una vez que se han comentado todos estos aspectos, hay que escribir en las raíces las cualidades personales que han hecho posibles esos logros. El objetivo es identificar las “raíces” sólidas, fuertes, estables, con las que cuenta cada persona. Se puede ampliar la actividad, y colocar en las raíces otro tipo de elementos (por ejemplo, personas que apoyan, o pasos que he dado para conseguir mi meta...). Sería algo así como identificar los "ingredientes" de mis éxitos. 

Orientaciones
  • La imagen que ilustra este post puede servir como plantilla aunque, como siempre, se debería adaptar la actividad a la edad y grado de comprensión y expresión de la persona con discapacidad.
  • Se puede escribir en la plantilla, o buscar una manera alternativa de expresar lo que queremos transmitir. Utilizar recortes, pictogramas, fotografías, dibujos, etc.
  • Si la persona con discapacidad tiene dificultades para identificar sus cualidades, se puede comentar en el grupo (¿Cómo veis a XX?, ¿Qué es lo que más os gusta de él/ella?, ¿Qué cosas buenas tiene?
  • Aprovechar el ejercicio para comentar estados de ánimo y sentimientos¿cómo me siento cuando hago algo bien?, ¿qué me dicen los demás?, ¿cómo expreso mi alegría?
   
    

jueves, 30 de mayo de 2013

Pensando en autodeterminación


La autodeterminación es una meta que requiere (a) crear una serie de condiciones en el entorno de la persona con discapacidad y (b) trabajar competencias y habilidades específicas con la propia persona. Los grupos de autogestores son uno de los mejores medios para trabajar este tema, recordando siempre que las protagonistas son las personas con discapacidad intelectual y que el profesional es un mediador o facilitador del aprendizaje. Estos espacios son perfectos para que las personas adquieran y ejerciten habilidades de autodeterminación, que luego deberán transferir a otros contextos y momentos. Una de las actividades que se puede realizar es valorar y reflexionar sobre el grado de autodeterminación personal en diversas áreas de la vida. Pensar en el tipo y cantidad de decisiones, elecciones, metas… que uno asume en su día a día. Este ejercicio aumenta la conciencia sobre el nivel de autodeterminación y sirve para identificar áreas de mejora. Aprender y conocer mejor la vida de uno mismo es una parte importante de la autodeterminación.

Y, ¿cómo podemos guiar esta reflexión?


1) Lee las afirmaciones siguientes y piensa si describen, o no, tu vida actual. Pon la marca V (verdadera) en aquellas que describan tu vida, y la marca F (falsa) en las que no lo hagan. 


- Yo decido dónde vivir

- Yo decido quién puede venir a mi casa

- Yo escojo mis propios amigos

- En mi tiempo libre, hago actividades que me gustan

- En mi casa, yo decido cómo tener mi habitación (qué objetos tener, cómo decorarla…) 

- Puedo estar solo sin que nadie me moleste (hablando por teléfono, escuchando música…) 

- Yo decido si tener  novio/a o no

- Las personas que me rodean respetan mis decisiones y elecciones

- Si quiero ir a algún sitio, puedo hacerlo (utilizo medios de transporte, se cómo llegar a diferentes lugares, tengo personas que me ayudan…)

- Cuando quiero o necesito algo, puedo explicárselo a los demás

- Se cuando alguien me está molestando, insultando o tratando mal

- Se defenderme cuando creo que no se respetan mis derechos

- En mi vida, elijo metas y objetivos que quiero conseguir

- Cuando voy al médico, o tomo medicación, me explican qué me pasa

- Tengo dinero propio (porque trabajo o porque me dan una paga)

- Yo decido cómo gastar mi dinero

- Me siento responsable de mi dinero

- Yo he decidido si quiero trabajar o no

- He elegido el tipo de trabajo que quiero hacer 

- Las personas que me rodean me aceptan cómo soy

- Me gusta hacer cosas solo (asearme, vestirme, hacerme la comida, ir a los sitios…) 

- Cuando algo me sale mal, intento ver en qué he fallado

- Me siento bien cuando tengo éxito en las cosas que hago (cuando apruebo un examen, cuando me felicitan por mi trabajo…)

- Conozco qué cosas se me dan bien 

- A veces, explico a los demás mi discapacidad para que me entiendan mejor

- Sé qué significa “tener una discapacidad”, y lo puedo explicar con mis propias palabras 

- Intento resolver por mí mismo los problemas que tengo en el día a día (aunque pido ayuda si lo necesito)

- La mayor parte del tiempo tengo que obedecer a mis padres, profesores, o jefes en las actividades que hago 

- Me gusta probar cosas nuevas (actividades de ocio que no he hecho nunca, conocer gente, visitar nuevos lugares…)

- Sé qué cosas no puedo hacer o conseguir (por ejemplo, conducir, ser futbolista…)



2) Ahora, lee las frases que has marcado como falsas, y pon una marca en las que hablen de cosas importantes para ti. Tienes que decidir si quieres cambiar ese aspecto (Por ejemplo, si no tienes tu dinero propio pero te gustaría, coloca una marca. Si no tienes dinero propio pero te parece que no es importante, sigue leyendo).


3) ¿Tienes claro qué cosas te gustaría cambiar? Habla con tus compañeros y con la persona que te está apoyando sobre algunas cosas de tu vida que te gustaría cambiar. Escribe algún objetivo importante y… ¡manos a la obra!



NOTA: Se puede adaptar este ejercicio al nivel de comprensión de la persona con discapacidad. Se pueden utilizar fotografías, pictogramas, pegatinas para marcar V o F… Además, se pueden eliminar aquellos ítems que no se consideren adecuados. Otra posible aplicación de este tipo de ejercicios es que, por ejemplo, lo completen los padres de la persona con discapacidad y realizar comparaciones entre cómo ve ésta su vida y cómo la ven su familia). En la página slideshare, en mi perfil, se puede encontrar y descargar este mismo ejercicio en un documento PDF, por si interesa trabajarlo... Si te interesa, también puedes escribirme a aarellanotorres@gmail.com para que te lo envíe