lunes, 7 de septiembre de 2015

Errores sobre la autodeterminación #5

Los profesionales del mundo socio-educativo tendemos a organizarlo todo en torno a programas. Transformamos aquello que queremos enseñar en Objetivos, Contenidos, Metodología, Evaluación… Y, con frecuencia, nos acabamos perdiendo en la construcción e implementación de estos programas olvidándonos de los objetivos originales, y de la persona a quién nos estamos dirigiendo. Así, muchas veces se actúa como los malos profesores que se limitan a “dar” tema por tema, con el único propósito de ir tachándolos de la lista. Por otra parte, por cuestiones prácticas, se plantean criterios para decidir quién puede / debe recibir un servicio o programa. La persona que no se ajuste a esos criterios, se queda fuera del programa, como si ciertos aprendizajes fueran prescindibles. Nos preocupan los tiempos, los plazos, los recursos, las evaluaciones… y nos olvidamos del sentido.

Muchas veces, la autodeterminación aparece asociada a estos programas (o currícula) específicos, centrados en enseñar a la persona ciertas habilidades (cómo elegir, cómo defender su opinión, cómo buscar información, cómo llevar una vida independiente, etc.). Da la sensación, entonces, de que la autodeterminación es un contenido que se “imparte”, se “proporciona”, como un medicamento con receta. Mi hijo/a hace autodeterminación una hora a la semana. El viernes me toca autogestión con mis alumnos/as. Esta enseñanza, si no se revisa, se vuelve con el tiempo rígida, mecanizada, impersonal; cuando acaba la hora de formación, la persona se olvida hasta el próximo día… No nos preocupamos por la transferencia y nos conformamos con que “dentro del aula, durante la hora de autogestión, la persona se muestre autodeterminada”. Fuera de ese contexto, ya no es nuestro problema.

Pero no. Los programas pueden apoyar a la persona y dar oportunidades para el aprendizaje, pero no SON autodeterminación, en pequeñas dosis. De momento, no existe esa pastilla que haga a las personas (más) autodeterminadas. Y, por muchas programaciones (y de calidad) que realicemos, tampoco existe receta. Y si alguien la conoce, por favor, me lo diga…




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