jueves, 7 de febrero de 2013

Aprender a comunicarse

Expresar y comunicar nuestros pensamientos, opiniones, estados de ánimo, preocupaciones, alegrías y necesidades es un componente básico de la autodeterminación. Durante los primeros años de vida el niño, poco a poco, aprende y adquiere un sistema de comunicación que le permite relacionarse con los demás en diversos contextos (escuela, casa…). Los niños con discapacidad, dadas sus dificultades, pueden tardar más tiempo en desarrollar sus habilidades de comunicación. Además, es frecuente que también reciban menos oportunidades para expresarse, participar en conversaciones, transmitir sus sentimientos, etc.


Estrategias para padres
1. Habla con tu hijo acerca de las emociones. Etiqueta sus sentimientos en situaciones concretas e intenta identificar el origen del estado de ánimo. Por ejemplo, estás enfadado porque tu hermano te ha quitado el juguete, estás triste porque no puedes ir al cumpleaños de tu amigo  A la vez, enséñale estrategias para afrontar cada situación. Modela los pasos para resolver problemas: ¿por qué te has enfadado?, ¿qué puedes hacer?, ¿qué paso tienes que dar?, etc.

2. Refuerza el vocabulario de tu hijo acerca de emociones y sentimientos (alegre, triste, preocupado, frustrado, enfadado, asustado…) Ten en cuenta las dificultades de tu hijo y sírvete de herramientas como pictogramas, fotografías, símbolos… Entrena con tu hijo el reconocimiento de cada emoción (cuando estoy enfadado me pongo rojo, las cejas se tuercen, aprieto los labios…)

3. Enséñale a tu hijo estrategias concretas que faciliten la comunicación con los demás. Por ejemplo, enséñale a mirar a los ojos, a hablar claro… Dale la oportunidad para que practique sus habilidades en situaciones reales, conocidas para él. Por ejemplo, comprando el pan.

4. Investiga con tu hijo diferentes formas de comunicarse con los demás (además del contacto directo). Prueba las redes sociales para comunicaros con la familia o amigos. Utiliza medios diversos para comunicar noticias o simplemente establecer un contacto: cartas, postales, notas en casa, mensajes de texto, mensajes de voz…

5. Aprende formas alternativas de comunicación si las dificultades en el lenguaje son severas. Presta atención al lenguaje corporal de tu hijo. Comienza estableciendo señales sencillas para comunicar estados concretos (tengo sed, estoy cansado, quiero jugar, me alegro de verte…). Observa otros aspectos que tu hijo utiliza para comunicarse (si hace un ruido determinado, si alza la voz, si hace un movimiento repetitivo…).

6. Sírvete de sistemas aumentativos / alternativos de comunicación. Un ejemplo: ARASAAC. Aprovecha las oportunidades que brindan las nuevas tecnologías para facilitar la comunicación. Déjate asesorar por expertos en la materia e investiga, prueba y experimenta diferentes modalidades. Un ejemplo: DIME TECNOLOGÍA.

7. Dale tiempo a tu hijo para responder a tus preguntas, no contestes por él a terceras personas, repite si es necesario, dirígete a él de forma clara (mirándole a los ojos, un enunciado en cada petición o pregunta…)

8. Anima a tu hijo a participar en conversaciones haciéndole preguntas abiertas para que pueda dar una respuesta extensa (y no simplemente “sí” o “no”). Por ejemplo, ¿de qué va esta película?, ¿qué podemos hacer el fin de semana?

9. Respeta los tiempos y espacios privados de tu hijo. Es silencio es también una forma de comunicación.

10. Aprende a apreciar todas aquellas formas de comunicación y expresión de emociones que tiene tu hijo. A través de dibujos, música, etc. Aprende a observarle y a interpretar todas las “señales” que te envía, sea cual sea el medio.

Ante todo, recuerda que tu hijo necesita más tiempo y más apoyo para adquirir y practicar sus habilidades de comunicación. Y recuerda también que cada actividad, situación o dinámica familiar es un momento perfecto para conseguirlo





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