jueves, 1 de noviembre de 2012

Sobre el efecto eclipsador y las etiquetas


En el contexto de la salud mental de las personas con discapacidad intelectual, se habla mucho del efecto eclipsador. Con este concepto se hace referencia al infradiagnóstico de enfermedades mentales en este colectivo, a pesar de su especial vulnerabilidad. El efecto eclipsador, entre otras cosas, genera una tendencia a explicar los trastornos de salud mental como una consecuencia de la propia discapacidad (en lugar de como un trastorno independiente). Por ejemplo, ante situaciones como “piensa que alguien le persigue, oye voces, ve personas que no están…”, la explicación es “eso es porque tiene discapacidad…”

Se tiende a asociar este tipo de síntomas con las limitaciones intelectuales, el exceso de imaginación, el infantilismo, la falta de conciencia… Hasta hace relativamente poco tiempo, por ejemplo, no se consideraba que una persona con síndrome de Down pudiera tener una depresión o una esquizofrenia. Simplemente, tenía una discapacidad intelectual.

Este efecto eclipsador, con frecuencia, lo extendemos más allá del ámbito de la salud mental. Que una persona sólo quiere vestir de verde, es porque tiene discapacidad; que no le gustan las frutas rojas, es porque tiene discapacidad; que está obsesionada con los tigres, es porque tiene discapacidad; que no quiere llevar el pelo largo, es porque tiene discapacidad; que un día no quiere cenar, es porque tiene discapacidad

Es un ejercicio realmente difícil deshacernos de la etiqueta de la “discapacidad” y ver este rasgo como uno más que define a la persona –un rasgo verdaderamente importante pero no el único. Queda todavía mucho camino para creernos, de verdad, el lema de People First.


Cuando estemos convencidos de ello, se avanzará en la atención a la salud mental de estas personas. Pero, además, aumentarán sus oportunidades diarias para ejercer la autodeterminación, porque entenderemos que sus decisiones y elecciones (aunque no estemos de acuerdo con ellas) son igual de válidas que las nuestras.

Entenderemos que, no es que tengan una discapacidad, es que puede que opinen diferente. 

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