jueves, 8 de noviembre de 2012

Elaborando expectativas justas y realistas


Un tema especialmente sensible para los padres de niños con necesidades especiales es el ajuste de sus expectativas respecto al crecimiento, desarrollo y aprendizaje de su hijo. La percepción que los padres tengan sobre estos asuntos –y sobre su papel en este proceso- influye en el tipo y cantidad de apoyos que prestan a sus hijos.
Sólo si los padres consideran que la autodeterminación es una meta asequible y valiosa, se implicarán en la adquisición de este tipo de conductas. Por otra parte, es preciso ser realista y no sobrecargar al niño con expectativas y demandas que estén por encima de sus posibilidades y que le generen inseguridad, fracasos continuados y excesiva frustración.

                                   

Algunas cuestiones que pueden guiar la orientación de las familias

  • Implico a mi hijo en tareas que puede conseguir y me aseguro de que tenga experiencias de éxito
  • Celebro los logros (le felicito, destaco sus cualidades, le premio, comparto con los demás la satisfacción de una tarea bien conseguida…)
  • Cuido la manera en que respondo ante fracasos, tareas incompletas, respuestas erróneas…
  • Valoro el esfuerzo de mi hijo por conseguir algo, aunque no logre la meta final
  • Protejo a mi hijo ante tareas excesivamente difíciles, que están por encima de sus posibilidades.
  • A pesar de sus dificultades, se que es bueno exigirle a mi hijo esfuerzo y perseverancia para conseguir lo que quiere
  • Miro al futuro de mi hijo con esperanza, estoy seguro de que logrará avances importantes
  • Acepto la discapacidad de mi hijo y se que hay cosas que nunca logrará
  • Entiendo que cada persona tiene capacidades diferentes
  • Identifico claramente aquellas áreas en las que mi hijo tiene mayores dificultades

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