lunes, 11 de junio de 2012

El difícil equilibrio entre riesgo y protección

En el post anterior enumeramos una serie de pautas sencillas que definen un estilo educativo favorable hacia  la autodeterminación.  Intentaremos concretar cada una de estas sugerencias en actitudes y comportamientos más concretos, fácilmente observables que guíen a los padres en el día a día. Concretamente, se plantean una serie de preguntas que puedan favorecer la reflexión por parte de las familias sobre sus estilos educativos y sobre el modo en que estimulan a sus hijos. Esta entrada la dedicamos al primero de los pasos hacia la autodeterminación: 

Lograr un equilibrio entre la necesaria protección y la suficiente independencia. Los padres deben "dejar ir" a sus hijos/as, ofreciéndoles un marco seguro y estable que les aporte confianza para explorar su propio mundo y correr riesgos calculados.

Como padre / madre, con mis actitudes y conductas, ¿estoy promoviendo la autonomía de mi hijo/a sin dejar de protegerle? 


Ø  ¿Establezco límites claros en la conducta de mi hijo?
Ø  Cuando le pido algo, ¿le explico las razones de modo que pueda entenderlas? ¿O tiendo a decir “porque lo digo yo”?
Ø  Las normas en casa, ¿son claras y sencillas? (Si mi hijo lo necesita, ¿utilizamos algún tipo de apoyo visual para que las comprenda? Como fotografías, fichas, pictogramas…)
Ø  ¿Transmito a mi hijo la idea de que sus actos tienen consecuencias?
Ø  ¿Refuerzo las conductas positivas de mi hijo? ¿Le felicito cuando hace algo bien? ¿Le hablo de sus cualidades? ¿Me muestro ante él orgulloso de sus logros?
Ø  ¿Respeto cierto grado de intimidad en la vida de mi hijo?
Ø  ¿Le dejo que cierre la puerta de su cuarto si quiere estar solo?
Ø  ¿Entro en su cuarto mientras se está vistiendo, preparando…?
Ø  ¿Le pido permiso antes de tocar sus objetos personales?
Ø  Si mi hijo no quiere contarme algo, ¿respeto su silencio?
Ø  ¿Dejo que mi hijo tome sus propias decisiones, en la medida de sus posibilidades y capacidades? (Por ejemplo, ¿dejo que decida cómo pasar su tiempo libre?)
Ø  ¿Tengo dudas sobre el grado de independencia que puede alcanzar mi hijo? (En áreas concretas como, por ejemplo, su vida sexual…)
Ø  ¿Dejo que mi hijo solucione sus problemas cuando creo que es capaz de hacerlo?
Ø  ¿Considero importante que mi hijo aprenda a partir de sus propios errores?
Ø  ¿Tiendo a sustituir a mi hijo cuando veo que está haciendo mal una tarea, o cuando tarda mucho tiempo? (Por ejemplo, si veo que está doblando mal su ropa, lo hago yo)
Ø  ¿Le doy a mi hijo una autonomía progresiva a medida que se va haciendo mayor?
Ø  ¿Intento involucrar a mi hijo en actividades adecuadas a su edad? O, por el contrario, ¿tiendo a tratarle como a un niño o persona de menor edad?
Ø  ¿Intento que mi hijo asuma pequeños riesgos, aunque dentro de unos límites? (Por ejemplo, le dejo que vaya a comprar solo cerca de casa)
Ø  ¿Me da miedo que mi hijo haga cosas solo aunque él me las pida? (Por ejemplo, ir solo al autobús)
Ø  ¿Me consta que mi hijo es más autónomo fuera de casa? (En el colegio, en el trabajo…)
Ø  ¿Confío en las capacidades de mi hijo y en su aprendizaje continuo?

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