sábado, 3 de marzo de 2012

Mamá, ¿por qué me miran?

En el desarrollo de una personalidad saludable hay dos pilares básicos: el autoconocimiento y la autoestima. Es decir, necesitamos conocernos y aceptarnos tal y como somos. 

Las personas con discapacidad intelectual no son una excepción.  Como en muchas otras áreas, puede  que, desde niños, necesiten más tiempo, más apoyo e incluso una enseñanza explícita para lograr estas metas. 


En este sentido, hay que hacer referencia al conocimiento, comprensión y aceptación de las dificultades y características propias de la discapacidad. Se debe y se puede trabajar sobre la discapacidad, con naturalidad, transmitiendo el mensaje de que ésta no es la única cualidad que define a la persona. 

Muchos hablan de una “conspiración del silencio” en torno a este tema, incluso dentro del propio ámbito familiar.  Con frecuencia, son las propias personas con discapacidad (desde edades tempranas, por otra parte) quienes rompen dicha conspiración. La mayoría de padres y madres se han enfrentado a preguntas del tipo:   ¿por qué no hago las mismas cosas que los demás?, ¿por qué no puedo salir sólo?, ¿por qué tengo que ir a este colegio? O, ¿por qué me miran?  Todo ello nos indica que se saben y se sienten diferentes.  También nos advierte de la complejidad de este tema y de la necesidad de que el área “autoconocimiento y autoestima” se trabaje tanto en los entornos formales como familiares. 

De momento, basta decir que, para aspirar a metas más altas, las personas con discapacidad necesitan oportunidades para conocerse mejor y valorarse tal y cómo son.

Como todos los demás, necesitan comprender quiénes son. Sólo así podrán decidir hacia dónde quieren dirigirse.

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