Los padres y madres, desde muy pronto,
se dan cuenta de que las tareas asociadas al cuidado y educación de los hijos
son más complejas de lo que parecían en un principio…
¿Seré demasiado
protectora? ¿Estaré pasando el tiempo suficiente con mi hijo? ¿Debería ser más
exigente? ¿Cómo puedo corregir ciertos comportamientos de mi hijo, siendo
justo? ¿Deben seguir todos mis hijos las mismas normas? ¿Cómo puedo dejarle ser
independiente, a la vez que lo protejo de los peligros de este mundo? ¿Cuánta
libertad tengo que dar a mi hijo? ¿Cómo vencer mis propios miedos para
favorecer la autoestima y seguridad de mi hijo en sí mismo?
Todos estos interrogantes
aparecen continuamente en la vida de las familias y adquieren matices especiales
en el caso de tener un hijo con discapacidad intelectual. Probablemente,
además, se sumen muchas otras dudas e inquietudes, y aumenten los miedos o
inseguridades (si nadie nos enseña a ser padres, menos a ser padres de un hijo
con características diferentes…). Por eso, para ayudar a los padres
a reflexionar sobre sus propios estilos educativos y a enfrentar sus miedos y
preocupaciones, se propone la siguiente dinámica…
Las gafas de colores
Materiales
(1) Tarjetas con casos o situaciones habituales en la vida de
las familias que tengan que ver con la persona con discapacidad, su afán de
independencia, retos diarios, etc. Se colocan todas las tarjetas en una caja. Posibles
casos (por ejemplo, aplicados a la adolescencia o transición a la vida adulta):
- Tienes 30 años. Trabajas en un centro especial
de empleo y acudes los sábados a un club de ocio. En ambos sitios coincides con
una compañera con la que, desde hace unos meses, has comenzado a salir. Quieres
decirle a tus padres que tienes novia, y que quieres irte de vacaciones una
semana con ella a la playa. Sabes que para eso, te tienen que ayudar (a buscar
hotel, comprar los billetes…). Hoy es el día y vas a comentarles a tus padres
tus intenciones.
- Con 16 años, las únicas salidas que haces fuera
de casa, durante los fines de semana, son con tus padres. Tu hermano, que tiene
dos años menos, sale con sus amigos: va a la piscina, al cine, a los partidos
de fútbol… Cada vez te gusta menos salir con tus padres. Todos los sábados
acaban en discusión porque no quieres ir con ellos, y ellos no quieren dejarte
en casa solo. Le haces preguntas a tus padres sobre por qué no tienes amigos,
por qué no puedes salir solo, por qué no puedes ir con tu hermano, por qué si
él es más pequeño hace cosas que tú no puedes...
- Vas a empezar un curso de formación profesional
sobre carpintería el curso que viene. Tanto las personas que te han apoyado en
tu vida escolar como tú, estáis seguros de que puedes afrontar este nuevo reto.
Estudiarás con alumnos sin discapacidad y eso es lo que más miedo te da. Hablas
con tus padres sobre tus miedos, queda un mes para empezar y ya no estás tan
seguro de que sea una buena idea (¿cómo me tratarán? ¿me haré amigos? ¿podré ir
a su ritmo? ¿Los profesores serán buenos conmigo?).
- Tienes 25 años y eres coqueta, presumida,
independiente. Te gusta la ropa, el maquillaje, ir a la peluquería… Hasta hace
poco tiempo eran tus padres quienes tomaban todas las decisiones por ti
(relacionadas con cómo vestir, cómo llevar el pelo…) pero, cada vez más, quieres
tener tu propio estilo. Este verano tienes una boda y quieres llevar un vestido
largo y zapatos de tacón. Crees que esto a tus padres les va a sorprender
porque nunca te han visto así (te siguen viendo como una niña, su niña…) pero quieres que te ayuden a
escoger. Hoy les vas a pedir que te ayuden a ir de compras y les explicas tu
idea.
(2) Gafas de colores. Cada color está asociado a un estilo
educativo o actitud. Posibles actitudes (estaría bien añadir una breve descripción al lado de cada actitud que defina el comportamiento que se espera de este “papel”):
- El desconfiado
- El negativo
- El superpositivo
- El ingenuo
- El despreocupado
- El miedoso
- El inseguro
- El confiado
- El exigente
- El superprotector
- El controlador
Procedimiento
El profesional (o alguno de los participantes) representa el
papel del hijo con discapacidad. Coge una tarjeta, lee el caso, y sigue las
pautas. El resto de padres coge al azar unas gafas y se las pone. Se
trata de interactuar con su hijo “ficticio”, desde su papel. Según el color de
las gafas es importante que la persona se ajuste a la actitud que le haya
tocado (todas las preguntas, reacciones, consejos, explicaciones… las tendrá
que realizar exagerando su postura…).
Objetivos
- Reflexionar sobre los estilos educativos propios
- Afrontar miedos relacionados con situaciones de la vida
diaria, o situaciones propias de la adolescencia o transición a la vida adulta
- Desarrollar la empatía con su hijo con discapacidad
- Entrenar diferentes habilidades y capacidades para afrontar
retos relacionados con el cuidado y educación de sus hijos (asertividad,
capacidad de escucha…)
Para la reflexión
- ¿Te reconoces en algún estilo? ¿En qué momento te has
sentido más identificado?
- ¿Cuándo crees que es conveniente cada estilo? (¿cuándo
debemos ser desconfiados, precavidos, exigentes…?)
- ¿Cómo te has sentido al interpretar un papel que nada tiene
que ver con tu realidad?
- Si has hecho el papel de hijo, ¿cómo te has sentido al enfrentarte a
las diferentes posturas? ¿Crees que tu hijo, en alguna ocasión, se ha sentido
así contigo?
- ¿Qué diferencias existen entre los estilos educativos de la
familias? (entre padre y madre, abuelos…)