Los días 16 y 17 de diciembre se celebró en Pamplona el “Congreso síndrome Up: un abrazo a la discapacidad”, organizado por la casi recién estrenada Asociación Síndrome Up que, en poco tiempo, ha sabido difundirse y contagiar a cuantos la han conocido.
Una de las características más llamativas de estas jornadas fue la organización paralela de un congreso técnico y un congreso social. El primero de ellos centrado en la presentación de ponencias por parte de expertos (de la salud, de la educación, etc.), y dirigido fundamentalmente a familias; y el segundo dedicado a actividades diversas para los más pequeños, hijos de los asistentes.
Durante estos dos días, por tanto, se sucedieron intervenciones de autoridades en materia de discapacidad y talleres variados: magia, cuentacuentos, cocina, manualidades, entre otros.
En todos ellos, personas con discapacidad demostraron que sí son capaces, que sí tienen cualidades, que sí pueden ayudar a los demás, que sí pueden dirigir una actividad, que sí pueden manejar situaciones, que sí contribuyen a que los demás aprendan y que sí son visibles en eventos de este tipo.
Y esto es, precisamente, lo más Up del síndrome Up: que las personas con discapacidad no se esconden, que están ahí, que se les escucha, que participan en todo aquello que les concierne.
Digo esto porque, es bastante frecuente, que en los congresos o jornadas sobre este tema, no se vean personas con discapacidad. Esto cambia, poco a poco y, en ocasiones, sí que aparecen, sobre todo como azafatos o ayudantes en la organización.
En definitiva, espero que el síndrome Up siga con esta actitud y no se olvide de que son ellas, las personas con discapacidad, las verdaderas protagonistas. Si hablamos de ellos, si reflexionamos sobre qué servicios necesitan, si debatimos sobre cómo apoyarles para que desarrollen sus habilidades, y si estamos pensando cómo "solucionarles" la vida, ellos tienen que estar presentes.
Nota: consulta las conclusiones del Congreso en:
